Se habla
frecuentemente de una "crisis de valores", referenciados
en las múltiples expresiones de descomposición social
y la degradación de las relaciones entre los seres humanos.
Aunque
es válida esa acepción, preferimos mas bien señalar
que dada la crisis social, familiar e individual, los
valores que todos poseemos no alcanzan su expresión real,
son obnubilados, desestimados, des-aprovechados. En
otras palabras, los valores están siempre, potencialmente
presentes en el individuo, pero es éste quien no hace uso
de ellos. Podríamos comparar esta cualidad intrínseca
del ser humano con la inteligencia, siempre está presente
y es posible aprovecharla y fortalecerla, pero hay diferencia en
su empleo y aprovechamiento.
Un
Valor muy particular
Con esta breve introducción
invitamos a analizar el AGRADECIMIENTO COMO VALOR,
muy poco reflexionado pero con profundas implicaciones sobre quien
lo ejerce. A el se le oponen el orgullo, el egoísmo, la vanidad,
la falta de humildad, el desinterés, la ausencia. Para agradecer
hay que saber conceder que hemos recibido de otro, que hay un favor
hacia nosotros, que tenemos el apoyo en otro. Es la anterior una
posición bien difícil en un mundo individualista que
destaca fundamentalmente la exaltación del "yo".
Cuando Tomás de
Aquino, definía la palabra "gracia" la relacionaba
con tres cosas:
1. La benevolencia que
alguien, normalmente un superior o soberano, tiene por alguien:
"el emisario halló gracia ante el rey…";
2. Aquello que alguien
otorga a alguien, precisamente como signo de la actitud mencionada:
"…y le concedió la gracia de la libertad para
su padre…";
3. La expresión
de felicidad y bienquerencia que esto otorgado produce en quien
lo ha recibido: "…entonces el emisario le dio infinitas
gracias".
Según esto, el
agradecer se inscribe en la lógica de la gracia, y por tanto
en la del reconocimiento de todo aquello que se recibe. Por consiguiente,
aprender a agradecer supone que se ha aprendido, o por lo menos
se está aprendiendo a reconocer la necesidad de Otro (Dios)
y otros (nuestros semejantes)..
Todos necesitamos de
los demás, incluso el mas poderoso, pero no todos reconocemos
nuestra necesidad de los demás. Indudablemente la principal
necesidad de favores está dirigida a Dios, quien Es en última
instancia El que los concede todos. Pero aun ante El, quienes creemos,
tenemos una actitud muchas veces de formalismo o de incomprensión
del significado del AGRADECIMIENTO.
El sacerdote español
Santiago Martín
ha venido llamando la atención en torno al significado del
agradecimiento, dedicando ingentes esfuerzos para que sea reconocido
este valor como un pilar fundamental en la vida humana y señala
: quien no es agradecido, "no sabe disfrutar de
lo que tiene, porque no se percata de lo que tiene; sólo
lo valora cuando lo ha perdido y, entonces, se convierte en otro
motivo mas para quejarse y aumentar la autoconciencia de su desdicha"... _____________________________________________________
"Desgraciado"
es muy parecido a "des-agradecido" y ambas tienen raices comunes..."
"Estoy seguro,
porque he tenido la ocasión de comprobarlo un sinfin de ocasiones,
que las personas que no saben agradecer son muy desgraciadas. Lo son
porque no se dan cuenta que hay muchas cosas que les están yendo
bien en la vida; lo son... porque cansan a quienes les rodean, por lo
cual reciben mucho menos amor del que debían recibir...."
"La Problemática de los Mensajes Subliminales
y los Antivalores"... Ver
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El consumismo en el cual estamos
sumidos genera actitudes más desagradecidas. La publicidad
crea necesidades ficticias y genera exigencias en las personas, dándoles
la impresión de ser desdichados sino alcanzan los productos
que se les ofrecen.